Este mundo de injusticia globalizada – José Saramago
Publicado por negrita en febrero 2, 2012
Contaré en brevísimas palabras un hecho notable de la vida rural ocurrido en una aldea de los alrededores de Florencia hace más de cuatrocientos años. Estaban los habitantes en sus casa trabajando los cultivos, entregado cada uno a sus quehaceres y cuidados, uando de súbito se oyó sonar la campana de la iglesia. Aquella campana tocaba melancólicamente a muerto. Salieron por lo tanto las mujeres a la calle, se juntaron los niños, dejaron los hombres sus trabajos y menesteres, y, en poco tiempo estaban todos congregados en el atrio de la iglesia, a la espera de que les dijesen por quién deberían llorar. Instantes después se abría la puerta y un campesino aparecía en el umbral. “Soy yo quien ha hecho sonar la campana. He tocado a muerto por la Justicia, porque la justicia está muerta”
¿Qué había sucedido? Sucedió que el rico señor del lugar andaba desde hacía tiempo cambiando de sitio los mojones de las lindes de sus tierras, metiéndolos en la pequeña parcela del campesino, que con cada avance se reducía más. El perjudicado empezó por protestar y, reclamar, después imploro compasión, y finalmente resolvió quejarse a las autoridades y, acogerse a la protección de la justicia. Todo sin resultado; la expoliación continuó. Entonces, desesperado, decidió anunciar urbi et orbi la muerte de la Justicia. Tal vez pensase que su gesto de exaltada indignación lograría conmover y hacer sonar todas las campanas del universo, sin diferencia de razas, credos y costumbres, que todas ellas, sin excepción, lo acompañarían en el toque a difuntos por la muerte de la Justicia, y no callarían hasta que fuese resucitada. Un clamor tal que volara de casa en casa, de ciudaden ciudad, saltando por encima de las fronteras, lanzando puentes sonoros sobre ríos y mares, por fuerza tendría que despertar al mundo adormecido…