Definitivamente el capital es enemigo de la humanidad – Luis R Delgado
Publicado por negrita en febrero 8, 2012
La superación del capitalismo no aparece como el paso indispensable para proseguir “la marcha del progreso” sino en primer lugar como tentativa de supervivencia humana
A poco más de 200 años de las primeras grandes revoluciones burguesas (Revolución Industrial inglesa, Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa), es obvio, que las promesas de libertad, igualdad y fraternidad, constituían pura ideología para desmontar el orden social feudal, falsas promesas para movilizar a las masas explotadas contra la nobleza. Una vez que la burguesía se hizo del poder político, construyó una nueva forma de dominación y explotación mucho más sofisticada, que si bien es cierto brindó mejores condiciones de vidas a millones, no liberó ni igualó a la humanidad, por el contrario, no ha dejado de ensancharse la brecha entre ricos y pobres, entre naciones metropolitanas y naciones periféricas. La promesa del progreso continuo, fue una forma ideológica para encubrir el fin de impulsar una acumulación del capital a escala planetaria, con dramáticas consecuencias sociales y ambientales. No se construyó una sociedad basada en la razón, sino bajo la irracional lógica del capital, que coloca en primer término la satisfacción de necesidades mercantiles de ganancia, sobre la satisfacción de las necesidades de la población humana presente y futura.
En este sentido, el capital no es reformable en su esencia, es un sistema económico de destrucción insostenible que no se puede humanizar, esta enseñanza de la historia ha sido sufrida por la clase trabajadora y los pueblos del mundo. El siglo XX demostró que el capital solo cede ante determinadas correlaciones de fuerza y para entregar un derecho parcial éste debe conquistarse con lucha.
Ha quedado clara una enseñanza de la teoría revolucionaria: fenómenos como la miseria, el desempleo, las guerras, la destrucción del medio ambiente, el subdesarrollo producto de la dependencia, entre otros elementos son consustanciales al desarrollo capitalista, no son accidentes, no son problemas que al capital le interesa superar, por el contrario, son parte de la esencia misma de un sistema que es explotador y opresor hasta la médula.
Esta afirmación hay que tomarla en cuenta, porque en muchos casos se pretenden presentar estos fenómenos que sufre la humanidad, como procesos aislados que tienen que ver con la naturaleza o con el azar, la burguesía siempre hace esfuerzos para justificar ideológicamente y a través de sus medios de comunicación estos problemas, propiciando que se desvíe la atención de los pueblos, para que estos acepten de buena manera las principales problemáticas que padecen, para que estos no luchen y subviertan el status quo.
Hoy las contradicciones sociales fundamentales, son la amenaza de la supervivencia de la vida en el planeta producto de la naturaleza eco-depredadora del capitalismo, y por otro lado la misma descrita hace 160 años por Marx y Engels, la contradicción Capital-Trabajo, que se traduce en la socialización creciente de la producción de la riqueza frente a la apropiación privada de la misma, a su vez al interior de esta contradicción se da una más específica que es la que enfrenta al sistema imperialista mundial contra los pueblos oprimidos, la contradicción Imperio-Nación. Esta última se manifiesta de la siguiente manera; mientras la distribución de la población indica que en el mal llamado Tercer Mundo o naciones dependientes vive el 80% de la población mundial y en las naciones altamente industrializadas vive el 14% de la población humana, en la escala de distribución de la producción de riqueza esta relación se invierte, mientras a los países periféricos le corresponde el 20% a las naciones imperialistas les corresponde el 78% de la distribución de la riqueza producida (Bauman 1999).
El ingreso anual del 1% más rico de la población mundial equivale al del 57% más pobre del planeta; Se calcula que 1.200 millones de personas sobreviven con menos de 1 dólar por día; Las 238 personas más ricas del mundo concentran una riqueza superior a los ingresos de las 2.300 millones de personas más pobres del planeta;
De acuerdo a cifras dadas por la OCDE, el 60% de la población activa mundial (900 millones de trabajadores y trabajadoras), realiza su actividad sin contrato de trabajo ni prestaciones sociales;
Bill Gates tiene un patrimonio neto de cerca de 50.000 millones de dólares. Eso significa que hay aproximadamente 140 naciones diferentes con un PIB anual que es menor que la cantidad de dinero que posee Gates.
Un estudio del Instituto Mundial de Investigación de la Economía del Desarrollo estableció que la mitad inferior de la población del mundo posee aproximadamente un 1% de toda la riqueza global. En África el consumo per cápita se ha reducido en un 20% con relación a 1980.
El 70% de las inversiones a escala global y el comercio mundial son controlados por las 200 compañías transnacionales más poderosas.
Las doscientas megacorporaciones más grandes del planeta registran anualmente por concepto de ventas, cifras superiores a los ingresos combinados de todos los países del mundo, excepto las nueve economías nacionales más ricas. Sin embargo, estas corporaciones emplean a menos del 1% de la población mundial.
En los espacios de la antigua Unión Soviética y Europa Oriental, producto de la restauración del capitalismo la pobreza se ha multiplicado por 25, es decir, 2500%.
Unas 1.020 millones de personas sobreviven en la hambruna crónica (una de cada 6 personas); Cada 3 segundos muere una persona de hambre.
Actualmente hay unos 250 millones de hambrientos más que hace 3 años, repartidos en 80 países. Los que están en peor situación son: Burkina Faso, Mali, Mauritania, Níger, Senegal, Chad y Haití.
Diariamente mueren en el mundo 30 mil niños por enfermedades curables; anualmente mueren 18 millones de personas con enfermedades curables.
En el Tercer Mundo uno de cada cuatro niños no recibe las vacunas básicas, es por eso que 1 de cada 6 niños muere antes de los 5 años de edad;
Por causa de las hambrunas y enfermedades curables mueren 40 millones de personas en el mundo, sobre todo niños y niñas. Es decir, las inequidades del capitalismo liquidan anualmente un equivalente al 70% de las victimas totales de la II Guerra Mundial, conflicto que duró más de 5 años.
218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)
2 mil millones de personas no tienen acceso a la electricidad (2 personas de cada 6); 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003) 35% de la población mundial no posee condiciones sanitarias básicas; sin sistemas de drenajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008); 1100 millones de personas no tienen fuentes seguras de agua potable (1 persona de cada 6); mientras en Estados Unidos se consumen 400 litros diarios per cápita y en Europa Occidental 200.
Producto de las asimetrías del capitalismo, mientras en los 31 países más ricos la esperanza de vida ha aumentado en las últimas décadas, en el mismo periodo ha disminuido en 18 países: 10 africanos y 8 antiguas repúblicas soviéticas. Países como Botsuana, Zimbawe o Zambia tienen en promedio una esperanza de vida de sus habitantes inferior a los 47 años.
Finalmente existen tragedias sociales tales como la existencia de 854 millones de analfabetas, de los cuales 554 millones son mujeres, además que el 60% de los menores no escolarizados son niñas, lo que demuestra que la realidad de las mujeres sigue siendo más desfavorable que la de los hombres. Se habla de un proceso de feminización de la pobreza.
Toda esta realidad es más que lamentable, trágica y tremendamente injusta, si consideramos que el comandante Fidel Castro ha expresado que con sólo 10 mil millones de dólares sería suficiente para reducir a prácticamente cero el analfabetismo a nivel mundial, considerando esta cifra comparémosla con el grosero presupuesto militar anual de los EEUU que supera los 600 mil millones de dólares, es decir, con menos del 2% de ese presupuesto cerca de mil millones de personas pudiesen aprender a leer y escribir.